Cualquier tragedia o trauma puede desatar una crisis personal, familiar y/o comunitaria de menor o mayor grado, y ésta provoca una serie de reacciones psicosociales, según el grado del trauma y de la crisis resultante.
Las crisis indican la proximidad de momentos decisivos, ante los cuales se tiene que discernir, para los cambios necesarios y continuar la marcha. Una persona inteligente no se empecina en avanzar forzadamente hasta quedar anulada, fuera de circulación. Uno de los mayores peligros de la crisis, es que se enquiste por falta de juicio y de cambio y se transforme en comportamientos neuróticos.
Cuando un hombre se encuentra ante una serie de contradicciones entre la realidad que está viviendo en un momento determinado y la que él considera que sería ideal, o por lo menos la realidad que siempre ha deseado, a menudo se rebela. Su actitud de rechazo a la contradicción se expresa mediante respuestas que pueden ir desde la negación absoluta: “aquí se acaba todo”.
Clases de crisis:
En las crisis se da un periodo de trastorno, seguido por un periodo de desorganización en el cual se hacen diversos intentos infructuosos de solución. Pueden sobrevenir por el desarrollo normal de la persona (crisis de maduración) o bien sobrevienen o en el momento de enfrentar un problema que se presenta inesperadamente (crisis situacionales).
Las crisis situaciones también puede sobrevenir frente a situaciones como el cambio de rol, de estatus, enfermedad, perdida de un ser querido, entre otros, que generan situaciones de angustia y amenazan la integridad biológica, psicológica o social de la persona, produciendo algún grado de desequilibrio.
Fases de las crisis
Según caplan, las crisis tienen cuatro fases evolutivas:
1. Aumento inicial de la tensión a medida que se ensayan las técnicas habituales de la solución de los problemas.
2. Las defensas no tienen éxito por cuanto el estímulo continúa y la sensación de malestar es mayor.
3. El aumento de la tensión actúa como un poderoso estimulo interno y moviliza los recursos internos y externos (mecanismos de emergencia para la solución de problemas).
4. Si el problema continúa y no puede ser ni solucionado ni evitado, aumenta aún más la tensión y se presenta una desorganización muy seria.
Reacciones ante las crisis:
1. Reacción inmediata: incredulidad o negación:
El cuerpo reacciona con un estado con un estado de shock ante un trauma físico. Este estado, tiene la función protectora de dar a las personas el tiempo necesario para prepararse a resistir el impacto de lo sucedido. La incredulidad se caracteriza por la negación de la perdida o del verdadero impacto de ella.
Se escucha expresiones como: usted esta equivocado, eso es mentira no puede afectarme a mi, no, no es verdad. Generalmente negación es una defensa provisional y pronto será sustituida por una aceptación parcial: OH, sí Soy yo, no ha sido un error.
2. reacciones Iníciales:
Surge una serie de síntomas que formas parte de la reacción inicial, todos son normales, naturales y necesarios dentro del contexto de un trauma y todos forman parte del proceso imprescindible y de la posterior recuperación de él.
LAS PRINCIPALES REACCIONES INICIALES SON:
Ansiedad traumática: se caracteriza principalmente por la huella mental que deja grabado el suceso en la mente de la persona. Las características de la ansiedad traumática incluyen:
Interrupción del sueño
Pesadillas
Ansiedad y angustia
Inquietud
Frecuente irritabilidad
Reflejo exagerado de susto
Desconfianza
Sentimientos de impotencia
Aislamiento social
Somatizacion: en la mayoría de las cosas, una de las primeras reacciones es la conversación del choque emocional en síntomas físicos: la somatización. Entre las más frecuentes manifestaciones se encuentran:
Dolores generalizados y difusos
Jaquecas
Mareos y desmayos
Taquicardia y alteraciones abruptas de la tensión arterial
Presión toráxica (sofocamiento o falta de aire)
Cansancio
Pesadez
Insomnio
Problemas gastrointestinales
Estos síntomas disminuyen con el pasar de la primera etapa y solo deben ser tratados farmacológicamente en el peor de los casos cuando la salud posterior de las personas este en peligro y por medio de consulta médica.
Desasosiego: esta reacción incluye las siguientes manifestaciones:
Apatía: un desinterés y desmotivación en todo lo que rodea a la persona, muchas veces señalado por el deseo de permanecer acostado todo el día o de otro modo inactivo.
Hiperquinesia: es una hiperactividad y agitación sicomotora general, caracterizada por movimientos constantes, inhabilidad para conciliar el sueño, deseo de estar trabajando o estar actuando constantemente.
Alucinaciones: la persona está completamente segura de haber oído órdenes o visto imágenes.
Ideas suicidas: si las ideas se salen de manos y se convierten en amenazas o intentos de suicidio, es necesario de ayuda profesional para los que lo presentan:
Emotividad: son reacciones emocionales, las cuales son absolutamente necesarias tanto el sentirla como expresarlos, para poder terminar satisfactoriamente el duelo.
Las cuatro emociones que sienten muy intensamente después de un trauma y hasta pasados vario meses son: tristeza: es el profundo pesar por la perdida y por la situación que quedo la persona, la familia o la comunidad. Rabia: ira, a veces muy intensa que puede estar dirigida contra la naturaleza, el desino, dios a los que murieron, los que sobrevivieron y aun contra las personas que quieren ayudar. Cuando no se puede seguir manteniendo la primera fase de negación, es sustituida por sentimientos de ira, rabia, envidia resentimiento. Surge la pregunta: por qué yo? Esta fase de la ira es muy difícil de afrontar para la familia y las personas cercanas. Esto se debe a que la ira se desplaza en todas las dimensiones y se proyecta contra lo que les rodea, a veces casi al azar. Miedo: este sentimiento es agravado por el temor constante a una posible repetición de tragedia. Culpa: emoción negativa de no haber algo para sobrevivir a la tragedia.
Desorganización personal: ante un trauma los valores y normas de la vida cotidiana de las personas, de las familias o grupos comunitarios, frecuentemente se derrumban y la persona empieza a operar en un vacio existencial. En un grado u otro, se desorganiza en cuanto el cumplimiento de sus actividades y obligaciones rutinarias.
QUÉ HACER EN ESTOS CASOS
Vivencia las siguientes ALTERNATIVAS:
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- REFLEXIONE: Medite sobre lo sucedido y piense claramente acerca de las implicaciones de ello para el presente y el futuro.
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- GENERE CATARSIS: Exprese sus sentimientos generados por el trauma, incluyendo el desahogo de cualquier sentimiento anteriormente reprimido.
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- Procure ser asertivo: diga y pida directamente y claramente lo que quiere y no quiere de los demás, defendiendo sus derechos sin infringir los de los otros, en forma adecuada, respetuosa y sin agredirlos.
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- Coopere: relaciones con los demás en una forma participativa, solidaria, provechosa y en sintonía con ellos.
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- 3. Crisis secundaria o depresión reactiva:
La depresión reactiva es la reacción patológica ante la no resolución oportuna o adecuada de las reacciones iníciales.
Los conflicto psicosociales emocionales después de una tragedia son normales, se convierten en problema cuando no se resuelven a su debido tiempo.
Su insensibilidad, su ira y su rabia serán sustituidas por una gran sensación de pérdida. Se puede alterar el sueño, el apetito, las relaciones interpersonales, la concentración y productividad, puede haber riesgos de accidentes o enfermedad, problemas sexuales, entre otros.
Las posibles manifestaciones de una crisis secundaria son:
Hiperactividad: en esta condición, el exceso de actividades iníciales se convierten en un patrón obsesivo habitual, las personas pueden volverse adictas al trabajo.
Hipo actividad: es la extensión de la reacción inicial de apatía, pero ya en forma mucha más prolongada, la persona puede pasar el día en un reposo o en un mínimo de actividad y resiste cualquier insinuación de autoayuda.
So matización crónica: por razones fisiológicas, psicológicas, sociales y sistémicas la so matizaciones iníciales pueden convertirse en algo habitual. Esto no es hipocondría, ni es fingido la enfermedad es real y generalmente requiere tratamiento médico y psicoterapéutico.
Alteración relacional: es la alteración en las relaciones inmediatas de las personas (su pareja y su familia), lo más indicado en este caso es la psicoterapia conyugal o de familia.
Farmacodependencias: el consumo de alcohol y el uso de drogas psicotrópicas, es muy común después de un trauma y las personas fácilmente pueden llegar a los extremos del alcoholismo y de la farmacodependencia. Se pueden exceder en el alcohol, cigarrillo, tinto, otros.
Agresión o intentos suicidas: cuando los sentimientos de la etapa inicial no se elaboran o no se manejan de forma adecuada, el resultado puede la agresividad desbordada o contra sí mismo.
Criminalidad: A veces varias de las condiciones se unen de tal forma, que las personas aun sin antecedentes penales, se dedican a actividades ilícitas.
Inafectividad: las personas pierden todo deseo de dar o recibir cariño y afecto y se vuelven indiferentes, mucho más que antes del trauma.
Depresión psicótica: como resultado de la no elaboración
De duelo normal, natural y necesario, una persona puede optar por romper con la realidad externa y vivir dentro de su realidad interna (una psicosis)
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